Inicio / Salud / Salud visual / Inyectan mitocondrias de una paciente en sus propios ojos en un intento experimental de recuperar función tras perder la visión

Inyectan mitocondrias de una paciente en sus propios ojos en un intento experimental de recuperar función tras perder la visión

Examen ocular con escaner de retina
  • Las mitocondrias se extrajeron de células musculares de la pierna y fueron administradas en el humor vítreo después de una autorización de emergencia.
  • El procedimiento no produjo inflamación y apareció temporalmente respuesta pupilar a la luz, pero no restauró la visión y los efectos disminuyeron tras unas cuatro semanas.

Un equipo médico ha realizado el primer trasplante ocular conocido de mitocondrias extraídas del propio organismo de una paciente, en un intento experimental de recuperar parte de la función perdida después de un daño grave del nervio óptico y la retina. El procedimiento no provocó inflamación detectable, pero tampoco devolvió la visión. La señal fisiológica observada después de las inyecciones fue limitada y disminuyó nuevamente al cabo de unas semanas.

Las mitocondrias son estructuras celulares encargadas principalmente de producir energía. Existen experimentos en animales y algunos procedimientos humanos en otros órganos que investigan si células dañadas pueden incorporar mitocondrias sanas procedentes de tejidos del propio paciente. En este caso se extrajeron de músculo de la pierna, se prepararon y posteriormente se inyectaron dentro del humor vítreo de ambos ojos.

¿Quieres seguir toda la actualidad sobre salud y bienestar? Añade Vivir Bien Hoy como fuente preferida en Google para encontrar nuestros contenidos más fácilmente. Añadir como fuente preferida

La paciente había sufrido una hemorragia cerebral en febrero que lesionó gravemente el nervio óptico y la retina y provocó una pérdida casi completa de visión. Sus pupilas tampoco respondían a los destellos de luz utilizados durante las exploraciones. Los investigadores obtuvieron en mayo una autorización de emergencia de la FDA estadounidense para probar el procedimiento, fundamentalmente con el objetivo de estudiar su seguridad.

Después de las inyecciones no aparecieron signos de inflamación o daño adicional en los ojos. Las pupilas comenzaron además a mostrar cierta respuesta ante la luz, algo que no ocurría previamente, pero el efecto fue transitorio y disminuyó después de aproximadamente cuatro semanas. Los investigadores también comunicaron que la paciente podía percibir determinadas formas y sombras con el ojo izquierdo, aunque no recuperó una visión funcional.

La prudencia resulta especialmente importante porque se trata de una única paciente y los resultados proceden de un preprint publicado el 10 de agosto que todavía no ha pasado revisión por pares. Los propios investigadores señalan que no pueden demostrar eficacia y que el objetivo principal era comprobar si administrar mitocondrias autólogas dentro del ojo parecía razonablemente seguro.

Tampoco puede saberse mediante un solo caso cuánto de la modificación fisiológica observada se debe realmente al trasplante. Sin un grupo control y sin una serie de pacientes comparables, resulta imposible distinguir completamente entre efecto terapéutico, evolución espontánea o variabilidad de las mediciones. Precisamente por ello especialistas externos consultados por Nature consideran que el trabajo resulta interesante como demostración de viabilidad, pero insuficiente para confirmar beneficio terapéutico.

El experimento abre ahora preguntas sobre dosis, duración, capacidad de las mitocondrias para entrar realmente en las células dañadas y qué lesiones conservarían suficientes neuronas vivas para responder. Antes de utilizar una técnica semejante como tratamiento será necesario pasar de un procedimiento extraordinario y autorizado de emergencia a ensayos clínicos diseñados para evaluar de forma sistemática seguridad y eficacia.

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *