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Un antiguo fármaco contra la artritis reduce la aterosclerosis en animales y muestra una señal favorable en pacientes

arteria con placa aterosclerotica
  • La auranofina redujo la formación de células espumosas en laboratorio y disminuyó aterosclerosis e inflamación en modelos de ratón y conejo.
  • Un análisis retrospectivo en personas con artritis reumatoide encontró menor riesgo cardiovascular asociado a su uso, pero todavía no existe un ensayo que pruebe eficacia cardiovascular.

Un medicamento utilizado desde hace décadas contra la artritis reumatoide aparece como candidato inesperado para estudiar nuevas terapias frente a la aterosclerosis. Investigadores han identificado la auranofina mediante un sistema que combina redes de regulación genética con bases de datos de fármacos y han comprobado posteriormente que reduce la acumulación de determinadas células cargadas de grasa en laboratorio y la enfermedad arterial en animales.

El equipo partió de una red genética relacionada con las células espumosas, macrófagos que acumulan colesterol dentro de la pared arterial y participan en la formación de placas. Compararon la firma molecular de esa red con cambios provocados por miles de medicamentos ya conocidos. La auranofina, una sal de oro utilizada contra artritis reumatoide, apareció entre los candidatos capaces de revertir parte del patrón asociado a la enfermedad.

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Los experimentos posteriores confirmaron que el fármaco reducía la formación de células espumosas. En ratones y conejos disminuyó además la aterosclerosis y determinados marcadores inflamatorios. Combinar predicción computacional y experimentación animal proporciona más evidencia que una simple asociación informática, pero continúa siendo investigación preclínica y no demuestra por sí misma un beneficio en pacientes con enfermedad coronaria.

Los autores analizaron también retrospectivamente personas con artritis reumatoide que habían recibido auranofina y encontraron una asociación con menor riesgo cardiovascular. Este tipo de comparación resulta interesante porque el medicamento ya tiene experiencia de uso humano, pero los pacientes no fueron asignados al azar y pueden existir diferencias de enfermedad, tratamientos y características clínicas que expliquen parte de la asociación.

Por ese motivo, el estudio no convierte a la auranofina en un tratamiento aprobado para limpiar arterias ni justifica su utilización fuera de sus indicaciones. Sería necesario realizar ensayos clínicos específicos que comparasen el medicamento con placebo o atención estándar y midieran tanto evolución de las placas como infartos, ictus y efectos adversos.

La investigación ilustra una ventaja del reposicionamiento de fármacos: comenzar con una molécula cuya farmacología y toxicidad ya son conocidas puede acortar algunas fases iniciales de desarrollo. La cuestión pendiente es si el efecto detectado en células y animales se mantiene con una magnitud clínicamente útil y suficientemente segura en personas con aterosclerosis.

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