- El dispositivo recoge energía mecánica durante el apoyo de la pierna no afectada y la transforma en estimulación eléctrica del músculo tibial anterior de la pierna debilitada.
- En pruebas al aire libre aumentó de forma inmediata la distancia y velocidad de marcha, aunque el estudio no demuestra todavía una recuperación permanente.
Una neuroprótesis experimental pretende resolver simultáneamente dos problemas de algunos dispositivos utilizados tras un ictus: depender de baterías externas y necesitar ajustes complejos para sincronizar correctamente la estimulación con cada paso. El sistema publicado en Nature Communications obtiene energía del propio movimiento de la pierna no afectada y la utiliza inmediatamente para estimular el músculo que ayuda a levantar el pie debilitado durante la siguiente fase de la marcha.
El dispositivo está diseñado para personas con pie caído, una alteración frecuente después del ictus que dificulta elevar suficientemente la parte delantera del pie. Esto puede hacer que los dedos rocen el suelo durante el paso, aumentando inestabilidad y riesgo de tropiezo. Las ortesis convencionales pueden sujetar mecánicamente el tobillo y otros sistemas utilizan estimulación eléctrica, pero estos últimos suelen necesitar una fuente de alimentación independiente.
La nueva neuroprótesis aprovecha que ambas piernas realizan movimientos desfasados. Mientras la pierna no parética está apoyada, un mecanismo recoge parte de esa energía biomecánica y la convierte en electricidad. Durante la fase de balanceo de la pierna afectada, la energía se utiliza para estimular el tibial anterior y favorecer la dorsiflexión precisamente cuando es necesario elevar el pie.
En supervivientes de ictus capaces de caminar pero con alteraciones de la extremidad inferior, la asistencia elevó inmediatamente el ángulo de dorsiflexión desde -1,1 hasta 6,8 grados. Durante las pruebas exteriores, la distancia caminada aumentó un 67,3%, la velocidad un 43,5% y la variabilidad de la marcha disminuyó un 71,9%. Estos porcentajes describen el rendimiento observado con asistencia durante el experimento, no una curación permanente después de retirar el dispositivo.
La población estudiada era además seleccionada: participantes ambulantes con capacidad conservada de marcha y niveles concretos de afectación motora y espasticidad. No puede asumirse que una persona con un ictus reciente, incapacidad para caminar o alteraciones más graves obtenga el mismo resultado. Tampoco se conoce todavía cómo cambia el beneficio después de meses de uso continuado.
La tecnología necesita por ello estudios más amplios y prolongados antes de incorporarse de forma rutinaria a rehabilitación. Su principal innovación está en cerrar el ciclo energético utilizando el propio paso del paciente, eliminando la necesidad de recargar una batería externa y adaptando automáticamente el momento de la estimulación a la mecánica de su marcha.








