- Una revisión de estudios con cerca de medio millón de participantes encuentra menor mortalidad entre quienes utilizan escaleras con mayor frecuencia.
- Los resultados ya habían sido presentados en 2024 y ahora llegan a una revista revisada por pares, con las limitaciones propias de los datos observacionales.
Elegir las escaleras en lugar del ascensor se asocia con una menor mortalidad general y cardiovascular, según una revisión sistemática y metaanálisis publicada este 13 de agosto. El trabajo reúne datos de estudios anteriores con cerca de medio millón de participantes y analiza la relación entre este tipo de actividad cotidiana y distintos resultados de salud.
La investigación encuentra que las personas que subían escaleras habitualmente presentaban aproximadamente un 24% menos de mortalidad por cualquier causa y un 39% menos de mortalidad cardiovascular que quienes no realizaban o realizaban con menor frecuencia esta actividad. También aparecieron asociaciones con menor incidencia de algunos eventos cardiovasculares.
Estas cifras necesitan una precisión importante. No significan que subir escaleras reduzca por sí mismo el riesgo individual exactamente en esos porcentajes. Buena parte de la evidencia analizada es observacional, por lo que las personas que utilizan habitualmente las escaleras pueden diferenciarse también en actividad física general, salud previa, peso corporal, tabaquismo, alimentación u otros factores.
El resultado debe interpretarse como una asociación consistente que encaja además con lo que ya se conoce sobre los beneficios cardiovasculares de mantener una vida físicamente activa.
La publicación tiene otro matiz editorial relevante: las principales cifras no son completamente nuevas. El equipo presentó una versión anterior del análisis en abril de 2024 durante un congreso de la Sociedad Europea de Cardiología y los porcentajes del 24% y el 39% ya fueron difundidos entonces. La novedad de agosto de 2026 es su publicación formal en American Journal of Cardiovascular Drugs.
El equipo revisó inicialmente alrededor de 1.900 trabajos y seleccionó los estudios que cumplían sus criterios para el análisis final. La muestra conjunta incluye adultos de distintas edades y personas tanto con como sin enfermedad cardiovascular previa.
Desde el punto de vista práctico, subir escaleras tiene una ventaja sencilla frente a programas de ejercicio estructurado: puede introducir pequeñas cantidades de actividad física vigorosa dentro de tareas cotidianas sin necesitar equipamiento específico.
Eso no significa que todo el mundo deba utilizar las escaleras independientemente de su situación. Las personas con problemas de movilidad, equilibrio o enfermedades que limiten el esfuerzo necesitan adaptar la actividad a sus circunstancias y seguir las indicaciones de sus profesionales sanitarios.
Tampoco existe a partir de este metaanálisis una cantidad universal de escalones que garantice una determinada reducción del riesgo. Los estudios incluidos utilizaron diferentes formas de medir la exposición, lo que limita la posibilidad de convertir los resultados en una receta exacta de plantas o minutos diarios.
La principal conclusión útil es menos espectacular pero más sólida: incorporar movimiento a actividades rutinarias puede contribuir a aumentar el nivel total de actividad física, y la evidencia disponible relaciona el hábito de subir escaleras con mejores resultados cardiovasculares a largo plazo.









